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PRISMA y organismos regionales coordinan acciones de incidencia sobre agricultura familiar campesina

15.01.2013

La agricultura familiar campesina es clave para el bienestar, la producción y sustentabilidad de espacios rurales, sin embargo en nuestra región enfrenta una diversidad de desafíos que requieren de políticas integrales que apunten a transformaciones de largo plazo. Entre los desafíos de la agricultura familiar campesina los más reconocidos se refirieren a la inseguridad alimentaria, la variabilidad de los precios de granos básicos, la competitividad y acceso a los mercados, pero también existen problemas que tienen que ver con la transformación económica regional  impulsada por la globalización, como la extensión de plantaciones para exportación: piña, caña, de azúcar y la palma africana, que genera disputas por el acceso a tierra cultivable. A estos desafíos se aúna la variabilidad climática, que conlleva al creciente desafío de la adaptación de las prácticas agrícolas frente al cambio climático. 

Con el objetivo de abrir un espacio coordinado entre diversas instancias regionales para incidir sobre este tema en la región se realizó la reunión del Grupo para la Incidencia sobre la Agricultura Familiar Campesina en Centroamérica, facilitada por la Fundación PRISMA, apoyada por RIMISP, ECADERT e IICA,  en la cual se propuso el dialogo y la reflexión sobre la agricultura familiar campesina y su conexión con el Desarrollo Rural Territorial. La reunión tenía como objetivo clave conformar un grupo de trabajo núcleo para la incidencia regional sobre el tema, definir enfoques y actores clave, así como preparar un plan de trabajo sobre esos temas en Centroamérica. Durante el evento se resaltó la articulación de esfuerzos con la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial y el Consejo Agropecuario Centroamericano, como dos espacios importantes del  sistema de integración regional. También se subrayó que desde el abordaje territorial se articulan los diversos temas: cambio climático, agricultura familiar, seguridad alimentaria, sostenibilidad, etc.

Como resultado se construyó un plan  de trabajo en el que se identificaron tres etapas con distintas actividades a ser realizadas en el período de enero a septiembre de este año, para articular el trabajo con instancias regionales como ECADERT, CAC y las organizaciones de productores de alcance regional.