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Para experto, los indígenas son el futuro de la biodiversidad mundial. A la Pachamama le gusta esto

12.12.2016

Montevideo Portal

El investigador Andrew Davis cree que los indígenas, con sus comunidades y sistemas de gestión, son el futuro de la biodiversidad mundial.

Conocen sus plantas, su fauna y sus frutos. Todos sus usos, naturales y también mágicos. A pesar de ello, muchos pueblos indígenas son perseguidos y expulsados de sus propias tierras, las mismas que han habitado y cuidado durante años. Pero ellos, dice a Efe el experto Andrew Davis, son el futuro de la biodiversidad mundial.

"Donde están los pueblos indígenas está la biodiversidad y reconocer los derechos de estas comunidades es una forma efectiva de lograr una conservación a largo plazo", proclama enfático Davis, coautor y coordinador del estudio "Conservación y derechos comunitarios: Lecciones de Mesoamérica", presentado esta semana.

La mayor riqueza en biodiversidad, al menos el 95 % de las 238 ecorregiones globales consideradas clave según el Fondo Mundial para la Naturaleza, está en bosques, aguas y territorios ocupados por pueblos indígenas y comunidades locales.

Pero las cifras no sirven para cambiar una convicción que se ha convertido en un dogma. Estas comunidades y sistemas de gestión -que está demostrado que funcionan, apostilla Davis-, están bajo amenazas "graves y crecientes" que constituyen una tendencia al alza "bastante preocupante".

Los modelos extractivistas y los proyectos hidroeléctricos, junto con la creencia de que el reconocimiento de los derechos de estos pueblos supondría el fin de los recursos naturales, han alimentado una tendencia equivocada.

"En realidad sucede todo lo contrario. Si reconoces los derechos fortaleces el incentivo de las comunidades de invertir", pues ellos mismos, o sus hijos, recibirán los beneficios. Es una de las pocas posibilidades que poseen para lograr el desarrollo a través de la sostenibilidad del territorio.

Y Mesoamérica, agrega, es "única" en el sentido de que la gran parte de su territorio ha reconocido los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades sobre los bosques: "De México a Panamá los indígenas y las comunidades locales, en muchos sitios, tienen derechos reconocidos legalmente".

Según la fundación Prisma, autora del estudio, el 65 % de los bosques de Mesoamérica están reconocidos a los indígenas, frente al 32 % en Latinoamérica, el 30 % de Asia o el 0 % en África.

El progreso en la conservación a través de reconocimiento de los derechos de los pueblos Guna, Emberá y Wounaan en Panamá o las conservaciones lideradas por comunidades locales en la Sierra Juárez de Oxaca o la Reserva de la Mariposa Monarca en Michoacán, ambas en México, son algunos ejemplos de que este modelo sí funciona.

Al igual que la lucha medioambiental. La victoria de los miembros de la reserva india de "Standing Rock" -constituida por nativos Sioux, Seneca, Taína y Lakota en Estados Unidos- es un "excelente ejemplo". Ellos lograron parar la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte y son la prueba fehaciente de un compromiso inequívoco con el medioambiente.

No reconocer los derechos de estos pueblos originarios está provocando una pérdida de biodiversidad. Mesoamérica y el mundo tiene la oportunidad de conservar la riqueza natural promoviendo los derechos de las comunidades indígenas y locales en todo el planeta.

Ellos, concluye Davis, son el futuro. En lugar de ser vistos como adversarios tienen que ser considerados aliados: "La puesta en práctica de estos principios supone un potencial enorme en Mesoamérica y en todo el mundo".

(Fuente: EFE)