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Reflexiones sobre la crisis hídrica y su relación con el suelo

28.02.2017

Por: Wilfredo Morán y Oscar Díaz


El agua “Líquido Vital” es una expresión que ha llegado a formar parte del discurso cotidiano de todos los estratos sociales, lo que indica el reconocimiento de la importancia de este recurso por parte de la población salvadoreña. En efecto no se puede concebir un verdadero desarrollo o buen vivir, sin agua en suficiente cantidad y calidad. Su carencia moviliza las masas a una acción colectiva, ya sea para excavar kilómetros de zanjas para traer agua a sus comunidades o para cerrar una vía importante para llamar la atención a su reclamo del derecho de contar con el recurso hídrico esencial para la vida. El hecho de ser tan vital, ha hecho del agua una puerta de entrada muy amplia para la gestión ambiental, a la gente puede importarle poco las mariposas monarca o el peligro de extinción de ciertos tipos de ballenas, pero no puede quedarse sin acción cuando se trata del agua. En muchos casos, esa acción protagonizada por grupos comunitarios y/o empresariales con intereses enfrentados ha derivado en conflictos que requieren no solo un manejo adecuado, sino una reflexión sobre cómo llevar a cabo la gobernanza de este y otros recursos, de manera que se prevengan los conflictos potenciales y se comparta con justicia los beneficios del uso del agua y demás recursos.

La tarea de la gestión y gobernanza del recurso hídrico no es competencia de una institución en particular, es un desafío para la sociedad como conjunto, donde cada empresa, sector social, comunidad, organización e institución se compromete a un diálogo constructivo para garantizar agua para todos y todas.